Bienvenidos a La casa de Ast.

La vida no es un problema para ser resuelto, sino un misterio para ser vivido.

Bienvenidos a La casa de Ast

Cifras y letras, carne y pescado, blanco y negro, falda o pantalón... A veces pensamos que la vida se reduce a un extremo o al otro, pero nos olvidamos que hay mucho por descubrir aún. Pensamos que si eres del tal marca, entonces estás en contra de la otra, o si te gusta el negro jamás vestirás de rosa....

Pero hay más, mucho más. Ante nosotros cada día se presentan una amplia posibilidad cultural y lucrativa que, en muchas ocasiones, no vemos.

En una ocasión, mi padre me dio uno de sus útiles consejos: "Lo bueno no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace". ¡Y qué gran verdad! No hay nada más bonito que poder disfrutar de aquello que te apasiona, y si, además, lo puedes hacer tu oficio serás una de las personas más felices y completas de este mundo.

Mi pasión son las letras, las artes y las mitologías. Mi pasión es la enseñanza. Mi pasión es el teatro y el cine. Mi pasión es hacer llegar a los demás aquello que me resulta útil e interesante. Mi pasión es la felicidad.

Por ello decidí crear este blog. Un espacio que pudiera llegar a todos y que tratara sobre poesía, literatura, arte y mitologías. Un lugar donde poder compartir conocimientos, emociones, vivencias, sentimientos... Una comunidad de los amantes de la palabra escrita y oral. Una casa. La casa de Ast.

Afrodita; nacimiento y matrimonio.





¿Te suena la imagen de arriba? Es El Nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli. Fue artista del Renacimiento italiano que, como sus compañeros, plasmó en muchas de sus obras escenas de la mitología clásica. 

En este caso quiero contarte la historia del nacimiento de Afrodita (o Venus en la mitología romana), que llevó consigo muchas historias mitológicas donde intervienen un gran número de personajes griegos. 

Según Hesíodo en su "Teogonía" afirma que Urano era hijo y esposo de la Madre Tierra Gea. Para otros poetas Urano era un dios primordial y por tanto no tenía padres. Para algunos otros era hijo del Éter o del Caos. 

Sea como fuere, Urano no estaba muy convencido de que quería ser padre, así que decidió mantener a sus hijos dentro de su madre y esposa Gea. Obviamente esto no le gusta a nadie, si no estás dispuesto a ser padre, no te "metas" donde no te llaman :D (Crisconsejo del día) 

Gea decidió vengarse por tal ultraje y consiguió que uno de sus hijos, el menor, Cronos, lo ayudara. Confeccionó y talló una hoz que serviría de arma al joven Cronos para atacar a su padre mientras éste (oooootra vez) yacía con su madre. Los atacó de improviso y consiguió cortar el miembro viril a Urano, cayendo éste al mar. De la sangre que brotó nacieron los Gigantes, del semen que cayó al mar surgió la espuma (cuidado cuando vayamos a la playa), y de los genitales surgió Afrodita toda hermosa y bella dentro de una concha tamaño XXXXXXL. 

Esto sucedió en las costas de Chipre y desde allí viajó hasta Grecia donde fue recibida por Cloris (ninfa que personificaba las flores, era conocida como Flora en Roma), por su marido el dios-viento de la primavera Céfiro, y la personificación de la Primavera. Esta última le dio la bienvenida con un cinturón de rosas y un collar de mirto, flor sagrada para Afrodita y que simboliza el amor eterno. Más tarde acudieron las Gracias; Aglaya, Eufrósine y Talia (hay un apartado dedicado a ellas en una de las páginas de este blog), y adornaron su pelo con flores y perfume. Acto seguido, subieron todos al Olimpo para presentarla en sociedad al resto de dioses. 

Cuando se abrió la puerta del palacio de Zeus y tras las enormes columnas marmóleas aparece una figura curvilínea, rubia, aromática y floreada no había cubo en el Olimpo para tanta baba. Afrodita fue pedida en matrimonio por casi todos los dioses varones que allí se encontraban, incluyendo a Zeus. Pero Afrodita miró el percal y se dijo a sí misma: "¿Estáis majaras? ¡Este cuerpo está hecho para el pecado!". Y rechazó toda propuesta, incluyendo la del rey de los dioses. 



William Adolphe Bouguerau


Zeus es bien conocido por su carácter fuerte y por no saber encajar correctamente un NO. De manera que quiso castigar la soberbia de Afrodita casándola con el dios menos agraciado de todos, su hijo Hefesto. AL dios de la metalurgia le brillaban los ojillos cuando Zeus le comentó el notición y claro, dar las gracias era poco ante tal regalazo. 

Afrodita, que no sólo era una cara bonita, dijo que sí mientras con el rabillo del ojo estaba pendiente del guaperas de la esquina. Una masa de músculos y abdominales perfectos, con una mirada desafiante y una sonrisa de infarto. Y claro, Afrodita no se lo pensó dos veces. 

Los encuentros entre Ares y Afrodita fueron cada vez a más. Eran la pareja perfecta, como el Quarterback y la capitana de las animadoras, como los nachos y el queso, como la sopa de tortillitas de mi madre y un día de frío. 

Un día los tortolitos decidieron buscarse un rincón donde estar más seguros y ajenos de las miradas y las curiosidades de cualquiera. La gran idea llegó cuando pensaron en la casa del dios Helios ya que por la noche no está. Ares fue a por uno de sus mortales favoritos (esto era muy común entre los dioses; tener favoritos entre los mortales) y escogió a Alectrión. Un muchacho sencillo, de provincias, dedicado a su pastoreo y el disfrute de la vida. 

"Quédate en la puerta, Alectrión, y avísanos cuando veas venir a Helios para que no nos pille en su casa". Fueron las palabras de Ares al muchacho mientras Afrodita le esperaba dentro de la habitación. Pero claro, lo que tiene el pastoreo es que como te quedes quieto, caes rendido. Y eso mismo le pasó al pobre Alectrión, se quedó dormido toda la noche y cuando regresó Helios pilló al chico en la puerta roncando y a Ares y Afrodita en su ejercicio. Tal cual los vio, los metió en una red y los puso en la plaza principal del Olimpo para que el resto de deidades vieran qué estaba pasando entre ellos dos. 

Las risas aflojaron cuando alguien pensó en qué diría el pobre Hefesto, tan ilusionado (y tan iluso) que estaba  él con su matrimonio. Así que Zeus mandó a Hermes a la fragua para que avisara a Hefesto sobre el cotilleo del siglo (que para los dioses es como una mañana, claro). 



En la imagen verás representada la escena. Este es un cuadro de Velázquez y se titula "La Fragua de Vulcano" (así es como los romanos llamaban a Hefesto. En este caso es Apolo, dios de las artes, la música y la luz, el que le está dando la noticia. Pero piensa bien, si tenemos un recadero, ¿para qué mandar a un funcionario? 

Sea como fuere, alguien le dio la noticia a Hefesto. Imagino que su cara tuvo que ser algo parecido a la de la imagen, cosa que tampoco da mucha confianza sabiendo que en la mano tiene un hierro ardiendo. 

La versión de Ovidio es un poco más dramática. Es Hefesto el que los descubre porque Apolo, que tiene el don de la adivinación y la clarividencia, se lo chivata. Va hasta el lecho, los apresa y los pone en mitad del Olimpo para risa de todos. 

¡Pero no te creas que Afrodita se quedó ahí! En una de las entradas del blog encontrarás más aventuras en las que se vio enfrascada Afrodita, como la muerte de Adonis, su rivalidad con la diosa de los muertos Perséfone, y su papel como suegra malvada con Psique y Eros. 



Alexandre Charles Guillemot

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